Una vez fuí caminando a Luján. Una sola vez. Me acuerdo la alegría del principio, las canciones con mis amigas, la sensación de unidad, la fuerza que nos alentaba a seguir caminando, el cansancio de mitad de camino, la sensación de culpa que no estaba, las ganas de ayudarnos y apoyarnos en las demás. Cada vez mas cansada y cada vez mas llena, acompañanda, feliz. Casi al final empezamos a caminar de espaldas (de alguna manera dolía menos) y a lo último, cuando ya podíamos ver la iglesia: correr, correr para alcanzar la meta, después de horas y horas de caminar, correr a carcajadas, correr llenas de logro, con la sensación de haber dado todo de nosototras, sabiendo que estábamos en manos de él.
Ayer fuí con mis hijas a Hyde Park, al bautismo del hijo de una amiga. Caminamos hasta la estación, llovió un poco, llegamos al tren, viajamos una hora hasta Londres, caminamos por Knitsbridge hacia el parque, nos agarró una tormenta de verano de esas con gotas gordas y muchas. Corrí empujando el cochecito con Cata adentro y Juanis de la mano, sin paraguas, empapándonos, riendo (Juanis corría con la cabeza para arriba y la boca abierta tratando de tomar cuanta agua de lluvia pudiera). Salió el sol, pasamos la tarde en en parque y zas: problemón, a buscar un médico. Caminar con Cata llorando hasta la puerta del parque, preguntar, llamar a emergencias, esperar una ambulancia, recibir a la bicicleta-ambulancia, confirmar lo que temíamos, esperar a una ambulancia grandota, viajar en ambulancia (yo en versión Roberto Benigni), ver al médico, esperar, solucionar el problema (un par de horas mas tarde), caminar las tres por Chealsea a las 5 de la tarde sin saber que tomar para volver a casa, descubrir en una callecita el bondi que nos llevaba justo a la estación que necesitabamos, tomar el bondi, llegar a la estación de tren con el tiempo justo para alcanzarlo, hora de viaje de vuelta a Londres, caminata de vuelta a casa, atardecer hermoso, olor a flores, poner a Juanis agotada en el cochecito también y correr. Correr empujando las ultimas 5 cuadras para llegar a casa. Correr llena de logro, sabiendo que hoy también dí todo de mi sabiendo que estaba en manos de él.

Gracias, gracias, mil veces gracias.
(Cata está bien, se dislocó el bracito)
Comentarios recientes