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Si yo fuera Dios
Publicado Junio 28, 2008 Londres , ciudad , fotografía , gente , ideas 18 ComentariosEn el vestuario del gimnasio hay como 5 cabinas para vestirse. Cada una con un banquito, espejo, ganchos para colgar las cosas y bastante amplias. Sin embargo soy la única que las usa. Las demás prefieren vestirse afuera de las cabinas, charlando con las que entran o salen.
El tema es que Dorking es un pueblo chiquito y entonces me encuentro en el supermercado con la de las tetas triangulares inmensas, saludo cruzando la calle a la que prefiere no depilarse, veo parada en la cola del banco a la del ombligo raro.
A veces el anonimato de la ciudad es indispensable.
Fui a ver cuantas millas tenía y CERO. Ninguna milla. Ehhh, si yo las puse? Nada de nada. Llamé por teléfono al British airways executive club para preguntarles que pasaba y despues de preguntarme hasta cuál era mi helado favorito me dijeron que todo estaba bien, que claro, no tenía ninguna milla.
Pero debería tener! Fui a Argentina en octubre! Fijense por favor. Ya nos fijamos, no puso ninguna milla ma’am. Me acuerdo muy bien el día que las puse porque me quedé un rato haciendo cuentitas y jugando a ver hasta donde podía ir con mis poquitas millas, soñando con los viajes que haría para así poder volver algún día gratis a Buenos Aires. Imposible no estar segura de haberlas puesto. Lo siento Mrs Marchi, no hay nada que pueda hacer, desafortunadamente ya pasaron 6 meses y no puedo volverlas a agregar. Yo no quiero que las agreguen otra vez! Solo que corrijan el error de su página web. Hay alguien con quien pueda hablar? Es que no tenemos sistema de supervisor, le corresponde hablar conmigo, perdón por no poder ayudarla.
Resignada le pregunté si al menos tenían un departamento de quejas para descargar mi enojo antes de irme a pasear. Cómo no, ma’am, un minuto por favor. Me atendió una chica, le expliqué lo que había pasado (reservando la descarga y los insultos para cuando me repitiera que no podían ayudarme) , me preguntó la fecha de mi viaje , me dijo que si, que tenía el vuelo, que esperara que iba a ver si podía hablar con alguien que la autorizara a ponerme las millas. No tardó en volver y decirme con tono sonrisa que no había problema, que ya me habían agregado las millas y que iban a figurar en mi cuenta en 7 días hábiles.
La combinación de mi personalidad porteña insitidora y un sistema que funciona me hace bien.
London Underground
Publicado Junio 7, 2008 Londres , ciudad , fotografía , gente , london 26 ComentariosLo que mas extraño de ir a trabajar es mirarle la cara a la gente en el subte. Sobre todo en Londres porque casi nadie habla en las horas pico (no cuento los viernes y sábados a la noche porque ahí son todos amigos aunque no se conozcan y se juntan los vómitos los unos a los otros cuando no patinan sobre ellos)
Hay gente con cara seria que parece enojada, así con los músculos relajados les queda el seño tranquilamente fruncido. Otros dan mas miedo todavía: tienen cara de nada: lo mismo están por reirse o pegarte. Algunos, mis preferidos, piensan en gesto alto y si tenés la suerte de no cruzar mirada hasta podés adivinar en qué están pensando.
Hoy creo que capté a todos. Pero una me pezcó a mí. Me gustaría saber en que grupo me estará clasificando mientras escribe este post en su blog.

Sola estos días en casa a puro cocinar, torre de rastis, limpiar, pintar de colores, sacar las caritas de témpera de los muebles, bañadera multitudinaria, esperar a que termine de llover para volver a jugar, cambiar pañal, preparar la cena, a guardar en su lugar, y volver a empezar.
Dos de la mañana, luz apagada, yo finalmente en la cama.
mensaje de texto de Sultana: Pip pip
yo: que onda? (giro) pero a esta hora? (ufff) y si es importante? (me levanto y leo lo que dice)
mensaje de texto de Sultana: “tenés algún cachorrito arriba del auto? Djo uno d un tacionamhento a Fulano. X? Djo Fulano”
yo: (confusión. vuelvo a leer. sí, dice eso. en fin. es tarde, vuelvo a dormir)
mensaje de texto de Sultana (the return): Andá! Portal! Le dijo el tipo.
Yo lo siento mucho si Sultana lee este post. No quisiera herir sus sentimientos. La quiero mucho. Pero a las dos de la mañana!!!! Me quedé dando vueltas en la cama tratando de entender, hasta las tres. La llamé por teléfono a Argentina, para preguntarle de qué estaba hablando Willis. No estaba! Tardé, tardé mucho en dormirme. Me desperté esta mañana convencida de que la lucidez matinal me aclararía todo. Pero no. Debería llamarla, debería llamarla ahora mismo, que allá son las 6am y preguntarle.
Moraleja: a quien quiera mandarme un mensaje de texto gracioso por favor entre las 10 y las 8 de acá no.
El otro día una amiga me escribió contándome que su hermana estaba a punto de tener a su segundo bebé y que estaba preocupada por el tema de amamantar. Porque, como yo, no había podido hacerlo con su primer hijo, y realmente quería intentarlo la segunda vez. Le preocupaba qué hacer con el mas grande queriendo jugar mientras ella tenía que sentarse a alimentar al mas chiquito.
Me costó responder. Porque no creo que haya mucho que decir. Se hace camino al andar. Y la verdad no se cómo hice yo, ni si me salió tan bien como para andar por ahí dando consejos. Además mi amiga me parece mucho mas experimentada que yo, ella lo logró con éxito las dos veces y además seguía amamantando al primero cuando tuvo al segundo. Pensé que ella misma podría haber aconsejado a su hermana mucho mejor que yo.
Pero le hice el favor a mi amiga y le mandé un mail a su hermana: le conté de mis miedos, mis frustraciones, mis exitos, alegrías, le di algunos ejemplos y sobre todo apoyo. Le dije que estaba segura de que todo iría bien, que aunque siempre nos parezca imposible, las mamás sabemos qué hacer llegado el momento.
Pasaron los días y no supe nada de ella. Ayer me mandó un mensaje preguntándome por otra cosa (nada que ver con el tema) y yo aproveché para preguntarle también si había recibido mi mail (segura de que algo habría pasado, que no lo había visto). Pero me contestó hoy que sí, que gracias por el mail.
Seré una enrosacada. Pero estas cosas no las entiendo. Qué onda?

Ayer me compré un jean a 10 libras (x6 = 60 pesos)
Pero pagué 8 libras de tren idea y vuelta a Londres (y estaba en oferta, generalmente sale 12 libras) que incluía uso libre de subte y bondi dentro de Londres durante todo el día.
También hice 35 minutos de cola para probarme (4 que me llevé al probador viendo la cola enorme que había para no tener que ir varias veces) y elegir el que mas me gustaba.
Otros 20 minutos de cola para pagar el jean y otras cositas que también compré ( otras 15 libras de cositas que no había ido a comprar pero resultaron de repente indispensables: carterita, pañuelo floreado, vincha, collar, polainas, todo muy importante).
Obviamente paramos a tomar café y croissant (otras 5 libras)
Finalmente volví para hacer los últimos 45 minutos de cola para cambiarlo porque (cómo me pudo haber pasado??!!!) agarré uno un talle más chico!
Conclusión: el próximo jean será un levis de 50 libras comprado en Dorking.
Aunque lo bueno de este es que todo lo compartí con Mamá . Eso también hay que tenerlo en cuenta, pesa mucho en la balanza para el lado positivo.
Resfríada y medio aburrida se me ocurrió leer el artículo de una revista de esas que por lo general miro y no leo. La que escribió la nota se preguntaba dónde estaban las mujeres brillantes de esta generación: en negocios, dedicadas a la ciencia, a la política tal vez? No: en su casa haciendo pegatinas de pasta sobre platos de cartón para pintar con los hijos porque SACRIFICARON sus trabajos para poner a sus hijos en primer lugar.
A ver… no se le ocurre que exista la posibilidad de que no todas hayan “sacrificado” su vida laboral por sus hijos? No se le ocurre que algunas mujeres inteligentes prefieran estar en casa con los hijos? En serio “inteligente = trabajo en la política o en la ciencia”? O que haya quien trabaja día y noche porque se creyó que quedarse en casa con los hijos era sinónimo de ser una boluda? Una persona inteligente que tiene la posibilidad de elegir, elige libremente y no como esta mujer que se aprendió de memoria lo que leyó seguramente en un panfleto feminista de los 70.
En serio no sabe que también hay hombres que eligen quedarse en su casa con los hijos? No sabe que lo que nos hace estar a hombres y mujeres en el mismo nivel no es que las mujeres podamos acceder a trabajos que antes eran sólo para hombres sino que todos podamos ejercer nuestra libertad de elegir, cualquiera sea nuestra preferencia?
Moraleja: no leas revistas resfríada y sobre todo sacate la maldita costumbre de querer comentar cualquier cosa, Rosarito. (digo, antes de que me lo digan!)
Riiiing
(abro la puerta: señora que en su momento habrá sido monísima, alta, flaca, pelo corto, ojos claros, bastante elegante. Planta en la mano)
Yo: Hola?
Ruth: Hola, Mrs Sanchez?
Yo: (no me cambié el apellido cuando me casé pero no iba a explicarle..) Sí..
Ruth: Yo soy Ruth Apellido, la hija de la señora que antes vivía acá.
Yo: (sonrisa) Que tal? Pasá…
Ruth: (pasando)
Hijas mías: (saltando, una estirándole los bracitos para que Ruth le hiciera upa) Hello! Hello!
Ruth: Hello! (Sonrisa enorme pero sin hacer upa a nadie porque tenía las manos ocupadas con la planta) Hello! (Y mirándome a mi ) Desde 1991-que fue cuando ella se mudó- he venido a esta casa a visitarla casi todos los días, la conozco en detalle. Perdón por no haber venido antes a saludar, pero no quería molestarlos, mejor darles tiempo a que se instalaran antes de conocerlos.
Yo: Gracias! Debe ser raro entrar entonces y ver otra gente, no?
Ruth: Si, pero estoy contenta porque a ella le habría encantado, murió hace un año ya -los últimos meses en un hogar- mamá, y se que le habría encantado saber que ahora hay una familia joven con niños en su casa.
Yo: Que bien, gracias!
Ruth (alcanzándome una tarjeta): estos son mis datos personales, dirección y teléfono, por cualquier cosa que necesiten. Y les traje esta planta para darles la bienvenida y desearles mucha felicidad.
Yo: (incómoda de emoción) gracias! Que linda planta. No tengo ninguna, me viene muy bien.
Ruth: la podés poner en una maseta, tiene una flor muy linda, y después cuando crezca pasarla al jardín.
Yo: (tratando de buscar otra palabra sin éxito, porque ya me sentía una boluda ) Gracias, Ruth ! Muchas gracias.
Ruth: bueno, ahora me voy, y vuelvo otro día a conocer a tu marido también.
Yo: No hay problema, vuelve la semana que viene. Gracias por pasar y estamos en contacto.
Ruth: “Adios” (en castellano a las nenas, que ahora no le dieron bola porque estaban entretenidas con otra cosa)
Yo: Hasta luego.
Tan divina Ruth, y tan boba yo. Es que nunca me había pasado esto como en las películas. Mudarme y que cayera un vecino a darme la bienvenida con un regalito. Me sentía Homero recién mudado recibiendo a Net Flanders por primera vez.
La verdad de la milanesa.
Publicado Marzo 6, 2008 Londres , Personal , ciudad , gente 15 ComentariosFuí al quiosco y le pregunté al quiosquero sobre los patrulleros del otro día.
Yo: Qué pasó?
Quiosquero: Un accidente. La moto quedó destrozada y el que la manejaba bastante grave en el hospital.
Yo: Pero había muchos patrulleros. Estás seguro de que estaban todos por el accidente. No sería algo más?
Quiosquero: La moto dió una vuelta en el aire. El tipo quedó muy mal, hubo que esperar a la ambulancia ahí.
Yo: si, pero cortaron la calle así por eso?
Quiosquero: Y, para prevenir que chocaran otros.
Yo: mmm, no se, parecía mas grave. Estaban armados!
Quiosquero: Los policías? Nooooooo
Me fui antes de que me acusara de mirar mucha televisión. La película que nos hicimos! Me alegro de no haber bajado el otro díá. Me gustaba mas la intriga.
Ayer leyendo el diario, di vuelta la página y cubriendo una entera, me encontré a Keith Richards, el rolling stone, en un anuncio de Louis Vuitton. Parece que Keith es la nueva cara de la marca. En serio: fijate ACA.
Yo siempre pienso que si el Che viviera no habría tanta remerita por ahí, o que el pobre debe estar revolviéndose en la tumba con tanto merchandasing inspirado en él. Que Marx debe estar gritando six feet under para que le cambien la lápida burguesa (inmunda, con el busto mas enojado y enorme que vi en la vida) que le pusieron en el cementerio de Highgate en Londres, me lo imagino gritando “pero no! no entendieron nada! Plusvalía a mi no!!!”. Que John Lennon habría inventado varias “give peace a chance” y le hubiera puesto un par de puntos en las ies a Bush (aunque Yoko tal vez nos muestra un poco en qué andaría mi querido Beatle)
Y resulta que si continuaran acá, si no dejaran el mundo antes de tiempo (aunque Carlitos vivió hasta los 65, no llegó a esta época publicitaria) tal vez caerían todos en la misma. El che en la tapa de Vogue junto a Kate Moss, Marx (recuperado de su último lifting) caminando por la alfombra roja en los Oscars del brazo de Keira Nightley, John de novio con Tyra Banks presentando juntos sul nuevo reality show… que se yo…
Ojo, el comercial de Louis Vuitton me encantó!
La biblia junto al calefón!
Publicado Febrero 29, 2008 Blogs que leo , Personal , gente , humor 26 Comentarios1) Me encantó este post. Pero mucho.
2) Conversación entre mami y mi sobrino (7 años) contada por mami:
3) Ayer operaron a papá (la operación salió muy bien, por suerte). Yo preocupada desde acá, tratando de estar lo más cerca posible. Una amiga muy copada me recomendó que encendiera una vela como para mandarle energía. Y lo hice. Busqué una bien linda, chiquita y gordita y la puse sobre un platito, al lado de la foto de papá. Juanis vino, cantó el feliz cumple y la apagó. Al final me pasé todo el tiempo de la operación creyendo que la vela era como un muñequito budu y que dependía de mi el bienestar de papi. Llegaba a salir mal de la operación y además iba a sentirme culpable o peor, que mi hija había matado al abuelo… Nunca mas una vela… (aunque me sentí participe, al fin y al cabo cuidé la vela y la operación salió bien). Increible lo cerca que esta lo místico de la religión de la superstición.
4) Confirmado. Fecha de mudanza 12 de marzo.
El vecino de abajo, aquel con el que una vez compartimos esto (lo había posteado en mi blog anterior):
Porteñadas made in UK
Publicado Febrero 27, 2008 Londres , ciudad , deportes , gente , humor , london , puaj , recuerdos 13 ComentariosHace un tiempo se nos acercó un tipo mientras estacionábamos la camioneta en el centro de Londres. Tenía un anillo de oro bastante gordito en la mano, no puesto, lo sujetaba entre los dedos y estiraba la mano para mostrárnoslo. “Es de ustedes?” Y miraba para ambos lados, como indicando que lo acababa de encontrar al lado nuestro. “No, nuestro no”.
Tampoco había otra persona cerca en ese momento. Se le habría caído a alguien, antes de que llegáramos. “Están seguros? Estaba ahí al lado” le mostramos las manos, nuestras alianzas puestas (mas flaquitas) “Debe valer bastante!” explicó, es de oro y muy grande” Estuvimos de acuerdo. Pero qué hacer? “Hagamos una cosa, quédenselo ustedes, después de todo estaba al lado de su camioneta, lo pueden vender, a mi denme 10 libras, que necesito cambio ahora y cuando la venden la recuperan y se quedan con la diferencia”. Chanta. Chau. Nací en Buenos Aires, sabés?
La semana pasada, cerca de casa, un otro señor se encontró un anillo en la vereda, al lado nuestro. Le dijimos que no era nuestro y seguimos camino. Nos quedamos imaginándonos la cara que habría puesto de haberle contestado que se lo quedara él, que lo vendiera tranquilo y que nos diera 10 libras por la gauchada. La próxima agarro y digo eso… habrá próxima?
En el secundario tenía una amiga que siempre quería presentarnos a los amigos del novio. Supongo que le gustaba la idea de salir de a cuatro. Venía y te decía: “tengo EL chico para vos, te va a encantar!” y cuando te lo presentaba, ni bien lo veías pensabas “nada que ver, qué te hacés la que sabés”. La culpa también era nuestra, siempre caíamos en la trampa.
El día que me tocó a mí no podía creer que mi amiga nunca me contara que me iban a pasar a buscar en moto. Con lo que las odio. Me aguanté toda la noche en moto de acá para allá, con un chico que no me había encantado. Cuando ya faltaban 10 cuadras para llegar a mi casa (por fin, amanecía ya), chocamos. Sí: accidente. No nos pasó nada. Simple garrón.
Otra del grupo era una colgada, la queríamos un montón, con ella siempre te sentías cómoda, nadie mejor para compartir tardes de fiaca. Y con una capacidad enorme para hacernos reir. De ella, con ella. Sus cuelgues daban para todo.
Un día la primera le dijo a la segunda que tenía EL chico para ella, le iba a encantar. Signo de exclamación. Cuando la pasaron a buscar, salió con su calma de siempre, saludó a todos y empezaron a caminar. Al ratito les pidió que la bancaran, que tenía que ir al baño, y entró en una confitería por la puerta de enfrente, salió por la del costado y se fue a la casa de otra amiga a contarle que nada que ver, que no era el chico para ella, la primera no sabía nada.
Nos sentamos a comer en el barcito de las rusas. Que no se si son rusas, tal vez de algún otro país de Europa del este. Vamos porque es grande y bastante lindo. Aunque nos resulten medio antipáticas. Hubo una época en que incluso dejé de ir, pero con el tiempo las fuí entendiendo más y es que tal vez no son antipáticas, ni tienen mala onda o atienden de mala gana. Es su manera de ser en general. Todavía no distingo bien si me están hablando mal o me están tomando el pelo.
Pedimos nuestra orden y después de anotar todo en un papelito, me dijo que su compañera se quedó mal la última vez que fuimos porque le llevó como 15 minutos limpiar el lío de papas fritas y sobrecitos de azúcar y cositas que dejaron los chicos (mis dos hijas y los hijos de mi amiga), que mantuviéramos ordenado hoy. Me dió verguenza y le dije que no se hiciera problema y que nos disculpara.
No me estoy quejando, ni fue antipática (aunque ni una sonrisa vi en su cara), ni nos lo dijo mal. Y dejamos todo lindo hoy y a partir de ahora.
Lo que me pregunto es lo mismo de siempre, en realidad. Cómo le sale a la gente decirme esas cosas? Yo no puedo, y si me armo de valor y digo algo por el estilo seguro me contestan mal. En su lugar hubiera intentado decirlo como un chiste, o seria pero pidiendo disculpas al principio para no incomodar al cliente. Eso. El cliente. Porque me acuerdo de mis días de moza y de habérseme ocurrido decirle algo así a un cliente seguro mi jefe me habría puesto en mi lugar por eso del “cliente siempre tiene razón”. Me imagino limpiando todo con cara de bronca y diciendo entre dientes que cómo pueden existir estas madres cerdas y descuidadas que dejan que los hijos hagan tremendo chiquero. O contestándole a mi jefe que entonces lo limpiara él (porque eso sí, contestarle a mis jefes lo que pensaba clarito y tal como me salía nunca me costó ni un esfuerzo). Pero al cliente seguro que no.
Paparula
Publicado Febrero 5, 2008 Buenos Aires , Londres , Personal , ciudad , gente , recuerdos 19 ComentariosCuando éramos chicas nos llevaba al colegio el papá de una amiga. Pasaba todas las mañanas por casa con mi amiga y su hermana mayor y nos sumábamos nosotras tres. Me encantaba el viaje. Siempre me gustó que me llevaran en auto. Pero además me encantaba él. Un tipo divertido, que nos hacía reir muchísimo y casi siempre escondida entre sus palabras había una enseñanza.
Para mi todo lo que decía Roberto era el parámetro. Recuerdo que su hija, mi amiga Ale, lo usaba para medir el máximo de lo que las cosas podían ser. Desde un zapato casi tan grande como el de mi papá (o sea gigante) hasta eso me lo dijo mi papá (prueba irrefutable de todo). Yo de acuerdo, lógico.
Y es que creo hoy que era así por cómo nos decía las cosas. Si la casa que alquilaba en verano tenía camas que en lugar de patas se sujetaban con cadenas al techo, el nos decía que había camas colgantes en la habitación, por ejemplo. Nos preparaba el mejor pan frances con manteca y dulce de leche, aunque esto no viene a cuento de nada, pero lo anoto por geniales, inolvidables.
En esos viajes en auto al colegio nunca faltaba el momento en el que Roberto bajaba la ventanilla y gritaba “paparuloooooooo!” a quien estuviera parado en las líneas amarillas, a medio cruzar. Nos alentaba a gritar con él bien fuerte todas “paparulooooooooooooooooo!” . Uno de nuestros juegos preferidos. Nos decía que la persona que se ponía en peligro parándose ahí en medio de una avenida no podía ser nada menos que un paparulo. Y todas estábamos de acuerdo.
Tan de acuerdo que casi nunca me quedo parada ahí. Tan de acuerdo que no hay vez que me pase que no me grite a mí misma “paparulaaaaaaaaaaaaa”. Y casi que tengo que morderme la lengua para no gritárselo a los demás. Como a esta chica ayer.
Camden Town y su gente
Publicado Febrero 3, 2008 Londres , Personal , aire libre , ciudad , fotografía , gente , hombres , moda , mujeres 30 ComentariosVine a Londres por primera vez en 1999. Después de recibirme. Me quedé dos semanas. Me acuerdo que lo que más me llamó la atención fue que se pudiera ver el cielo sin que taparan la imagen cables colgando entre los edificios. También que no hubiera casi edificios en la ciudad, lo explicaba diciendo que Londres era como un pueblito gigante: puras casitas. Me encantó la gente. Que vinieran de todas partes. Sentirme tan cómoda entre tantos extranjeros. Poder ir de acá para allá sin perderme, el mapa del underground es tan fácil de entender! Covent Garden y Camden town se transformaron inmediatamente en mis lugares preferidos (y no cambié nunca de idea): tan llenos de vida. A Camden Town lo entendí como la capital del mundo, donde pueden convivir gente de todas las edades, las razas, las ondas. Tantas cosas nuevas para ver…. decía que caminar por Camden me había abierto la cabeza de repente, a tantas formas nuevas de diseño.
Y pasaron las dos semanas, mis valijas preparadas, tomaba cafecito con Lu y Guille, listas para partir. Empecé a llorar, enamorada de la ciudad a primera vista. No me quería ir sin saber que podría volver algún día. No sabía si podría. Y me quedaban París, Amsterdamn, New York. Las hubiera cambiado a todas por un mes más en Londres. Y me fuí, y me impactó París, me dió vuelta la cabeza Amsterdam, me deslumbró New York. Pero ninguna me hizo llorar enamorada como Londres. Y volví. Volví un año mas tarde para quedarme. Hace ocho, ya.
A veces me pregunto si sabría. Que acá estarían mi amor, mis hijas. Como esas máquinas detectoras de metales que reaccionan como locas cuando por fin lo encuentran. Sabría yo? Sería eso? O fue al revés?
Estas fotos las saqué ayer mientras las nenas dormian en el cochecito y nosotros buscábamos un barcito para sentarnos a leer el diario y tomar café. Son de Camden Town y su gente.

















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