Lo que mas extraño de ir a trabajar es mirarle la cara a la gente en el subte. Sobre todo en Londres porque casi nadie habla en las horas pico (no cuento los viernes y sábados a la noche porque ahí son todos amigos aunque no se conozcan y se juntan los vómitos los unos a los otros cuando no patinan sobre ellos)
Hay gente con cara seria que parece enojada, así con los músculos relajados les queda el seño tranquilamente fruncido. Otros dan mas miedo todavía: tienen cara de nada: lo mismo están por reirse o pegarte. Algunos, mis preferidos, piensan en gesto alto y si tenés la suerte de no cruzar mirada hasta podés adivinar en qué están pensando.
Hoy creo que capté a todos. Pero una me pezcó a mí. Me gustaría saber en que grupo me estará clasificando mientras escribe este post en su blog.















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