Archivo para 31 enero 2008

La puerta

No es que me guste en realidad. Jamás la pondría en casa. La veo todos los días, casi. Y me llama la atención que esté ahí, tan coqueta entre tantas puertas lisas. Me dan ganas de abrirla y entrar. O de pintarle los pétalos que quedaron blancos.

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Arte y gusto

Hay obras de arte que no me gustan, especialmente el arte moderno. Que no lo entiendo? Seguro. Entender (aunque no tenga nada que ver con lo que el artista quiso expresar) es fundamental.

Ese tipo que tiraba potes de pintura al aire y encendía las turbinas de un avión al mismo tiempo para “empujar” la pintura a un lienzo blanco…. puaj. Manchas en un lienzo. Muy cancheramente puestas. Sí. Carito y excéntrico, también.

Que además yo diga que eso no sólo no me gusta sino que indudablemente no lo considero arte, para que me respondan que obviamente sí es arte, y que estoy confundida; bué, me revienta.

Me revienta la postura “todo es arte”. Que viene con la explicación: “el hecho de que se le ocurriera a ese artista y no a vos”…. no, no.

Qué? Un “pañal sucio en una maceta” podría ser expuesto, entonces? Y si yo explico que representa la mierda del consumismo pasado como base para que crezca el futuro orgánico? Ahora sí? No, sigue siendo una porquería. Aunque ahora cualquier cosa orgánica es Dios.

No sabría cómo definir el límite entre lo que para mí es arte y lo que no. Pienso que es lo mismo que un chiste. Que a alguien se le ocurra no garantiza que vaya a ser gracioso. Pero tampoco nos reimos todos de lo mismo, ni de la misma manera.

En fin. No me gustó nada esto que pusieron en trafalgar Square.

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Mucha onda…

… hoy en la plaza. Mi preferida es la que juega a las escondidas.

Solución

Algo me dice que ya no me va a agarrar la lluvia desprevenida nunca más. Parece que los árboles británicos empezaron a adaptarse al medio y florecen paraguas en invierno.

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Sorpresón en la calle

Me dijo “Rosana!” y sonrió contento de verme después de tanto tiempo. Ni me importó que se equivocara de nombre ni que en realidad no fuera mi mejor amigo ni nada. Le devolví una sonrisa gigante y los ojos mas grandes que puse jamás. “Shafaer!!!! Qué hacés???!!!!”  

Pero no le dije “no te puedo creer, boluuuudo! Mirá que casi me había olvidado de que existías y justo voy la semana pasada y escribo sobre vos en mi blog y ZAS! acá estás!!!!!!!!!!!!!!!!” en cambio le contesté que no, que no seguía trabajando en la escuela, que ahora me había casado, claro, Ricardo-Shafaer, Shafaer-Ricardo, y estas eran mis hijas. No le dije “no me jodas, no puedo creer esta casualidad, vení, bancá que te muestro el post, no te miento, ves? Acá contaba de vos, y ahora acá estás, como si te hubiera llamado!!!!!!” No, nada de eso, le pregunté por su familia y me contó que tenía 4 hijos ahora. Que bien, cómo pasa el tiempo. Si, crecen rapidísimo. Bueno, contenta de verte bien y feliz. Que te vaya bien. Pero me quedé con ganas de sacarle una foto para ilustrar la cosa, porque no le dije nada, no podía decirle.

Mis ojos sí. Mis ojos y mi cara entera le dijeron todo, estoy segura.

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Gold fish o la insoportable inmortalidad del ser

En la radio (BBC radio2) hablaban de los pescaditos naranja que muchos tienen de mascota en su casa, gold fish. No se si en castellano los llamamos de otra manera, probablemente, no me importa mucho el tema. Pero hablaban de esto en la radio y me llamó la atención.  Presté atención.

Resulta que a diferencia de lo que les pasa a muchos, que encuentran al pescadito naranja flotando en la pecera a los tres días de haberlo comprado, hay quienes los han tenido durante 60 años. QUE? Si, si, pueden vivir muchísimo. Porque no tienen (y ojo que acá no entendí muy bien) algo así como “ageing genes”: genes de envejecimiento, supongo.  Y dijo un (experto? científico invitado?  agarré empezado el tema) que nunca mueren por envejecimiento sino por alguna enfermedad contraída o accidente. Por ende, potencialmente son inmortales. Si no se contagian nada ni se accidentan,  pueden vivir para siempre.

 Me dio miedo. Y si la que estaba en lo cierto era la teoría de la reencarnación y justo me toca a mí volver como gold fish y no me enfermo nunca y soy inmortal y quedo eternamente condenada a gold fish?  No me puedo imaginar nada peor. Ni el infierno.

Ir contenta

No se manejar. Una vez aprendí, pero nunca manejé. Y no me interesa mucho, aunque reconozco que sería muy práctico para todos. Sobre todo para Icaio. A él seguro le vendría bien que a veces me tocara a mí. Los fines de semana, cuando hacemos viajecitos más largos. Yo le dije que voy a tomar clases. Cuando nos mudemos, tal vez.

Y la verdad es que no quiero.  Me gusta que no sea nunca mi turno. Sentarme del lado del acompañante y acompañar. Nada de ir nunca sola concentrada en el tránsito, ocupada en prestar atención a la ruta. No, lo mío es poner los pies ahí arriba y mirar por la ventana. Escuchar la música en la radio e imaginarme que lo que hay del otro lado es un musical diseñado exclusivamente para mí. Planear, mirar a la cara a quien maneja cuando hablamos. Ir contenta.

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