Archivo para 29 mayo 2008

El escultor piensa en Mármol (*)

Se lo tengo dicho y explicado. Se lo aclaré bajito y con paciencia, tranquila y no tanto. Le compré libritos divertidos sobre el tema para ver si agarraba la indirecta, una mesa especial donde pudiera dedicarse a su arte.

No hay caso.

Opte por pinturas y marcadores lavables, hice de los azulejos del baño su pizarrón particular, le compré unos crayones para que pintara en la ducha.

No hay caso: el escultor piensa en mármol. Parece que la que no entiende soy yo.

(*) Oscar Wilde.

Anochecer de un día agitado

Sola estos días en casa a puro cocinar, torre de rastis, limpiar, pintar de colores, sacar las caritas de témpera de los muebles, bañadera multitudinaria, esperar a que termine de llover para volver a jugar, cambiar pañal, preparar la cena, a guardar en su lugar, y volver a empezar.

Dos de la mañana, luz apagada, yo finalmente en la cama.

mensaje de texto de Sultana: Pip pip

yo: que onda? (giro) pero a esta hora? (ufff) y si es importante? (me levanto y leo lo que dice)

mensaje de texto de Sultana: “tenés algún cachorrito arriba del auto? Djo uno d un tacionamhento a Fulano. X? Djo Fulano”

yo: (confusión. vuelvo a leer. sí, dice eso. en fin. es tarde, vuelvo a dormir)

mensaje de texto de Sultana (the return): Andá! Portal! Le dijo el tipo.

Yo lo siento mucho si Sultana lee este post. No quisiera herir sus sentimientos. La quiero mucho. Pero a las dos de la mañana!!!!  Me quedé dando vueltas en la cama tratando de entender, hasta las tres. La llamé por teléfono a Argentina, para preguntarle de qué estaba hablando Willis. No estaba! Tardé, tardé mucho en dormirme. Me desperté esta mañana convencida de que la lucidez matinal me aclararía todo. Pero no.  Debería llamarla, debería llamarla ahora mismo, que allá son las 6am y preguntarle.

Moraleja: a quien quiera mandarme un mensaje de texto gracioso por favor entre las 10 y las 8 de acá no.

Evidentemente.

Agustina es genial,  público increíble. Carcajada instantánea que invita  a seguir alargando la anécdota. Entonces me siento libre de contarle cualquier cosa, así en crudo, sin complejos.  Éxito inmediato. Más palabras, risa, palabras, carcajada, palabras, círculo vicioso.

Y convencida de compartir con ella el mismo sentido del humor, agarro y le cuento algo que me causó mucha gracia. Así, intercalando las oraciones con risotadas. Pero no se le mueve ni un pelo. La graciosa soy yo, no lo que me causa gracia a mí.

mas o menos

Como la vez que en Brasil, con la barra de diez amigos varones que me había hecho, por hacerme la que era uno mas, caminé hasta la punta de la escollera pero al final no me animé a nadar los diez metros entre olas re altas y me quedé esperándolos haciéndome la linda recostada entre las rocas y me bajó los humos una ola que me tiró de culo raspándome en la caída contra una roca llena de mejillones (no me pude sentar el resto de las vacaciones).

Como la vez que en Londres, después de charlar super entusiasmada de un libro que me había encantado con un chico super simpático que creí deslumbrar, me dí cuenta frente al espejo de que había tenido todo ese tiempo un pedacito de orégano entre los insicivos.

O la vez que me crucé todo palihue chocha de ubicarme tan bien en una ciudad que no era la mia, y justo antes de llegar me embocaron una bomba de agua.

Mas o menos asi.

Manuela

Me acuerdo de una vereda angosta, y saber que íbamos a conocerla al hospital, eso sólo, como si hubiera sido una foto pero de intriga larga.

Un día me quedé un rato mirándola en su cuna. Bien fuerte la miraba, por si acaso lograba entrever cómo sería cuando fuera grande y cumpliera 7 años como yo.

Su carcajada cuando caminaba con pasitos de bebé borracho y sus rulitos… Que carcajada linda, gordita! Generaba necesidad de hacerla reir.

De sus primeras oraciones la que todavía escucho es “compé uche eleche, papá!”. Y hasta me doy el lujo de apretar repeat y volverla a oir de vez en cuando.

Si cierro los ojos baila canciones de Xuxa, la llevo al cine a ver Laberinto, hacemos juntas las caras de los malos del cristal encantado, come todas las cucharadas que le da Maia y mastica sin abrir la boca, jugamos a las barbies, saludamos por la ventana a papá cuando se va, hacemos efecto rebotín en la pileta, le guardo algunos secretos, le doy besos hasta no dejarle agujero.

Pero si los abro no está.

Mi hermanita cumple hoy 29 años y a mí me queda colgado el beso que le quiero dar.  Hoy no está bueno, nada bueno estar acá.

Lindo, gratis y en lo posible, ahora.

Estoy onda collage. Mi hermana dice que yo en lugar de minimalista soy una juntacositas, y cuánta razón tiene. Me encanta lo lindo, me provoca tenerlo, rodearme de todo lo que me gusta y el resultado es siempre bastante collage, rejunte de linduras que voy consiguiendo por ahí.

Una vez entrevisté al dueño de “la cuadrada” y “la

casita del bosque” en Mar del plata, no se si fuiste, pero son los lugares para ir a tomar la leche mas preciosos del mundo. El me contó como filosofía propia lo que yo había hecho siempre sin ponerle nombre. Algo así como que en la vida era fundamental rodearnos de cosas lindas, inventarnos un entorno de cosas preferidas. Abrir los ojos a la mañana y ver bellezas, llegar a casa después del laburo a un refugio hermoso. Y así el secreto del buen humor.

Hoy pasé la tarde entrando en distintos negocios de decoración pidiendo “samples” de empapelados. Me dieron pedazos enormes de todos mis preferidos, que voy a usar para hacer un collage en una de las paredes de casa (ojo, la idea la robé de mi musa Petunia). Que divertida tarde pasé, cuánto mejor además sin gastar ni un mango.

Ahora solo me queda esperar a juntar todos los que necesite para poder hacer la pared después. El tema es que mis después no llegan nunca.

Y así fue cómo se me ocurrió cambiar el collage de acá arriba, ahora.

La ilustración es de pequeñeces. Uno de los blogs mas lindos que he visto (pasen y vean!)

Los piratas

En el último año de TEA, donde estudié periodismo, un compañero nos invitó a todos a su cumpleaños. Pongamos que se llamaba EL. Era bastante tímido. Yo siempre tuve problemas con la timidez, la confundía con “antipatiquismo”, por eso nunca charlamos demasiado y creo que nunca lo entendí.

El día de la fiesta nos abrió la puerta con una sonrisa enorme y muy parlanchín nos invitó a pasar. Creí que su casa era algo así como “The twilight zone”, que adentro nos transformaríamos en una versión mejorada, mas alegre, de nosotros mismos.  Pero en seguida me enteré de que era símpatiquísimo su hermano mellizo !!!!!!!!!!!  Tan tan raro me pareció verlo a EL, la cara de siempre, con una actitud tan desinhibida, que casi creí que el hermano con el que teníamos mas confianza y nos había invitado era el nuevo, y no EL.

Nuestro anfitrión casi ni nos habló. Rapidito se sentó en un rincón con una chica a la que nunca habíamos visto y se quedó toda la noche con ella.  Nosotros bailamos un rato en la terraza, charlamos como cualquier día, todo como en cualquier fiesta y como en cualquier cumpleaños menos el de EL, que no estaba.

Empezó el tema de los auténticos decadentes, los piratas. Hicimos un trencito y empezamos a bailar en círculo, así, a lo tonto. Dando vueltas, cantando todos, sin decir nada mas que algunas partes de la canción. Me acuerdo de los ojos de CH,  de esos que saben reirse, me acuerdo de sus ojos grandotes mientras todos seguíamos  el tren.   Nadie  dijo nada, nos miramos  y supimos, fue tan natural, tan lo que tenía que pasar que no nos cuestionamos  los motivos cuando salimos de la casa todos en trencito saludando con una mano y cantando “nos vamos para el sauuuunaaaaaa!!!!”

Y nos fuimos de verdad. Todos al mismo tiempo. Chau fiesta. Cada uno a su casa.


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