Archivo para 29 julio 2008

Foster home for imaginary friends

Hace mucho que no veía algo en la tele con tanta onda, tan bien pensado, tan gracioso, tan creativo, tan LO MAS. No, mentira. Nunca había visto algo que me gustara tanto. No tengo idea si lo dan en Argentina. Acá lo dan en Cartoon network y desde que lo descubrimos el año pasado nos enamoramos. Me emociona ver el principio. La musiquita de los títulos y el dibujo que se va formando solo, me hicieron dejar de hacer lo que estaba haciendo la primera vez que lo ví y me siguen provocando lo mismo ahora. Dan ganas de bailar. Más aún: los títulos de “Foster home for imaginary friends” me dan la impresión de haber sido hechos para mí. Eso, eso es. Yo soy el target de este programa. Deberían dedicármelo, o poner ahí en algún costadito “este programa está basado en las necesidades televisivas de Doña Patala y para ella estamos trabajando”.

Así

Esta soy yo, me encontré ayer en una plaza. Ahí, con mi flequillo de siempre, mis doce años.  Nada que ver con  la yo del espejo de casa, ni la que aparece en mi album familiar. La otra, la verdadera, la que se que soy.  Aunque un día cumpla 90. Yo siempre voy a haber sido esta, la del libro de las sirenas, las patitas flacas, suspendida en una hamaca sobre alguna estrella. Así me siento. Así.

Muchas fotos mas!

Ayer fue el día de mas caluroso del año. Una barbaridad, casi 27 grados… je je, pero suficientes para jugar al veraneo. Fuimos a Brighton, me metí en el mar en una playa inglesa por primera vez en 8 años que hace que me mudé a este país. Saqué tantas fotos que no entraban en este post. Así que se me ocurrió abrir una cuenta de flickr con ventanita en la columna de la derecha para que pasen a espiar los que quieran. A partir de ahora, voy a ir agregando fotos ahi cada tanto.

Aca un adelanto de ayer.

Peter

Lo mejor era su sentido del humor. De esos irónicos. Que se quedan serios después de hablar y vos dudás un ratito si era de verdad lo que te estaba diciendo o te estaba tomando el pelo. Que placer ver su sonrisa y poder largar la carcajada con permiso! Buenmozo, alto, atractivo desde cualquier punto de vista.

Sus pausas al hablar, su voz, sus preguntas, su manera de piropear contradictoria. “Deberías usar siempre colores oscuros (como hoy) y no esos colorinches que usás” y una feliz, feliz de que él creyera que hoy sí estaba linda! Porque no venía de cualquiera. Era un amante de la belleza, un fotógrafo detallista.

Su casa está decorada a su imagen. Llena de cositas, miles y miles de pedacitos de él. Imposible no admirar todo, no descubrir cosas nuevas cada vez, aunque estuvieras ya viviendo ahí hace casi un año, como me pasó una vez.

Ese año estuvimos solos, en esa casa inmensa. No nos cruzábamos muy seguido, el disfrutaba sus silencios, daba la impresión de existir en un mundo aparte, muy suyo. En el que yo me moría por entrar. A veces lo lograba, a veces me dejaba paltas de regalo, grabaciones de programas de radio que sabía que me iban a gustar, las calcomanías que veníán con las bananas acompañadas por una notita con su letra (que todavía guardo), a veces me esperaba para charlar y no me importaba si justo ese día estaba agotada o prefería no tomar vino. Como aquella inolvidable vez que tomamos una botella entera y no se cómo hice para subir casi tres pisos sin caer rodando por las escarleras. Y la risa que me dió al final, irme a dormir mareada después de charlar con mi tío.

Así lo voy a recordar siempre. Aunque desde ayer tenga la certeza de no volverlo a ver.

Creer o reventar.

Una vez fuí caminando a Luján. Una sola vez. Me acuerdo la alegría del principio, las canciones con mis amigas, la sensación de unidad, la fuerza que nos alentaba a seguir caminando, el cansancio de mitad de camino, la sensación de culpa que no estaba, las ganas de ayudarnos y apoyarnos en las demás. Cada vez mas cansada y cada vez mas llena, acompañanda, feliz. Casi al final empezamos a caminar de espaldas (de alguna manera dolía menos) y a lo último, cuando ya podíamos ver la iglesia: correr, correr para alcanzar la meta, después de horas y horas de caminar, correr a carcajadas, correr llenas de logro, con la sensación de haber dado todo de nosototras, sabiendo que estábamos en manos de él.

Ayer fuí con mis hijas a Hyde Park, al bautismo del hijo de una amiga. Caminamos hasta la estación, llovió un poco, llegamos al tren, viajamos una hora hasta Londres, caminamos por Knitsbridge hacia el parque, nos agarró una tormenta de verano de esas con gotas gordas y muchas. Corrí empujando el cochecito con Cata adentro y Juanis de la mano, sin paraguas, empapándonos, riendo (Juanis corría con la cabeza para arriba y la boca abierta tratando de tomar cuanta agua de lluvia pudiera). Salió el sol, pasamos la tarde en en parque y zas: problemón, a buscar un médico. Caminar con Cata llorando hasta la puerta del parque, preguntar, llamar a emergencias, esperar una ambulancia, recibir a la bicicleta-ambulancia, confirmar lo que temíamos, esperar a una ambulancia grandota, viajar en ambulancia (yo en versión Roberto Benigni), ver al médico, esperar, solucionar el problema (un par de horas mas tarde), caminar las tres por Chealsea a las 5 de la tarde sin saber que tomar para volver a casa, descubrir en una callecita el bondi que nos llevaba justo a la estación que necesitabamos, tomar el bondi, llegar a la estación de tren con el tiempo justo para alcanzarlo, hora de viaje de vuelta a Londres, caminata de vuelta a casa, atardecer hermoso, olor a flores, poner a Juanis agotada en el cochecito también y correr. Correr empujando las ultimas 5 cuadras para llegar a casa. Correr llena de logro, sabiendo que hoy también dí todo de mi sabiendo que estaba en manos de él.

Gracias, gracias, mil veces gracias.

(Cata está bien, se dislocó el bracito)

Yo soy lo que soy…?

Mis hijas corren por la casa persiguiéndose, tentadas. Una agarra a la otra y cambian de rol, siguen corriendo mas risas, van a la cocina, mas y mas risas, parece que inventaron un juego genial, una manera de perfeccionar las corridas. Y voy a ver.

El rollo de bolsas de basura negra extendido por completo en el suelo, se enroscan y desenroscan como si a una le tocara ser john travolta y a la otra oliva newton john. Dejan la alfombra negra imaginaria en el suelo y corren encima lo mas rápido que pueden y antes de llegar al final se tiran arrodilladas, igualitas a Kevin Bacon en footloose.

Y yo, yo que quiero poner el soundtrack y unirme a la fiesta tengo que explicarles que las bolsas de basura no son un juguete, que es peligroso. Yo tengo que desarmar la escenografía y enroscar la alfombra negra, guardarla en su lugar, decirles que eso no se hace, que en la cocina no se juega. Yo. Yo quiero ser yo y no esta!!!

Sonríe cuando llueve

Cuando eramos chicas teníamos en nuestro cuarto un cuadro que decía: “sonríe cuando llueve, cualquier tonto puede hacerlo cuando sale el sol”. Nunca había vivido en un lugar donde lloviera tanto, y nunca me resultó mas fácil sonreir…

La ruta:

La entrada al parque

El baño público:

La parada del bondi:

Es todo tan lindo que da la impresión de que las cosas sonrieran a pesar de la lluvia.


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