Archivo para 30 septiembre 2008

Mientras espera que se haga de noche

De noche lleva el pelo suelto. Bien lacio a veces, otras prefiere darle volúmen.  Siempre brillante y bien peinado.  El make up le resalta los ojos y su piel perfecta. Sonrisa impecable a lo Cámeron Díaz, el mundo a sus pies.

La imagino bailando en un claro de la pista, todos haciendo lugar para admirarla: su pelo infantil de Mary Ingals, su vestido de seda al viento,  sus curvas de todo lo contrario, esa mezcla mortal de saberse y no tener idea que genera quererla inmediatamente. Querer tenerla o querer ser ella.

Pero yo la vi de día. Con el pelo y los ojos escondidos, el vestido probablemente en el lavarropas y lo otro que no se puede sacar. Como una mochila mal puesta, tatuaje 3d extra large que le vendieron buy one get one free, condenada a cargarla todos los dias mientras espera que se haga de noche.

Viste cuando tenés planeado pasar un día en París con tu mamá para verla a Malen y venís haciendo cuenta regresiva hace bastante y justo se incendia el tunel y cancelan varios trenes y hay demoras y Eurostar te recomienda no viajar a menos que sea urgente y te cagan la joda? Viste? La bronca que te da tener que irte a cantarle a Gardel? Mas o menos así…

The big push

No se como bajarlo, pero plis, te pido que veas este corto.  Dura un minuto. Y no puedo sentirme más identificada. Se  lo dedico a mi amiga Wishi, que acaba de tener otra nena!

aclaración (porque me llegaron algunos mails con dudas, diciendo que no se veía bien): la viejita sube el cochecito con un esfuerzo tremendo y cuando llega a la punta, se sienta y se tira feliz.  No habia bebé en el cochecito, el esfuerzo era para disfrutar ella y bien valia la pena! Pense en eso, y en cuantas veces las mejores cosas se disfrutan sólo después de un gran esfuerzo y automáticamente en el mejor ejemplo que me tocó vivir: nunca más esfuerzo que el de parir, nunca mejor la recompenza. Por eso para Wishi que acaba de pasar por un big push!

Cotorras

Una cosa es hablar mucho, como yo, que hasta me han interrumpido para decírmelo.  Otra muy distinta son los invade cerebros. Estoy convencida de que así como existe el espacio íntimo corporal, también hay uno -más intimo todavía- cerebral. Y no incluyo secretos, porque hasta tanto no llega la cosa, por suerte.

Cuando callo pienso. Rara vez en cuestiones metafísicas, generalmente cosas mas del estilo “este repasador se secó, ahora lo llevo a la cocina pero de paso agarro esa taza que está ahí porque aunque queda café ya no quiero mas y una vez en la cocina aprovecho y lavo los platos… ay no, mejor no, no tengo ganas, callate y hacelo sin pensar porque ya sabés que si te lo planteás un segundo no los lavás nada y así se juntan con los de mas tarde, uia, ahí hay mas ropa seca, bueno primero lavo los platos y después junto toda la ropa y la guardo, y vuelvo y me preparo un cafe snif snif… paren las rotativas que le cambio primero el pañal a Cata y sigo con el resto… para qué quería yo este repasador ?”  Y lamentablemente así por la vida. Sin joder a nadie, porque no son estas las cosas que digo en voz alta. Ni que creí que nadie pudiera incluir en su perorata de gran hablador.  Y sin embargo, interrumpen mi espacio mental para contarme las mismas pavadas en voz alta!!! Momentito!!!! De este tipo de cosas, cagando me importan las mías!!!

También hay momentos. Y temas. Y formas de decir las cosas.  En el cine, no. En el cine no se habla. Nada. Silencio. A mirar la peli.  En casa viendo un video no tengo problema en escuchar algún comentario sobre la película, cortito, relevante, de alguien que la esté viendo por primera vez conmigo: “que buen vestido!” Punto, ya está. Hasta contesto “tal cual!” si estoy de acuerdo.  Ahora “ayyy, esos vestidos estaban de moda en la epoca de mi graduación, no sabés, nos quedaban tan mal, porque nos hacían culonas pero claro, mirá que tontas, como estaban de moda los usabamos todas, uniformadas ibamos jaja blablabla….” ssssssssssssshhhhacate! No me importa! Contámelo cuando termine la peli! (lo gracioso es que no digo eso. sonrio antes de tiempo, muchas veces, como para dar por terminado el relato, redondeando y jamás me da resultado)

En el supermercado también. Se habla de lo que se va a comprar y mejor no charlar para no olvidarse nada. Los relatos guardalos para cuando caminamos en la calle, para cuando compartimos un café, si es que todavía no me hiciste olvidar que tenía que comprarlo y si me quedan ganas de invitarte a casa a tomar uno!

Eso, a ser todos como yo.  Que hablo mucho y además doy cátedra de cuándo, cómo y de qué hablar.

Nuestro juego eterno

Siempre me gustó mirar para arriba en la ciudad. Buenos Aires está llena de sorpresas. Tanta razón tenían en “el país que no miramos”. Era chica, pero siempre me enganchaba con el programa y trataba de adivinar dónde era lo que mostraban. Porque yo me creía en tema (y mil).  Al tanto de cuánta estatua sostuviera un edificio a la altura del 5to piso.  Sin saber todavía que Buenos Aires era mucho más grande de lo que yo conocía y sospechando que hacían trampa cuando mostraban algo que yo todavía no había visto (la mayoría de las veces). Aunque secretamente buscando encontrar esas maravillas en mis recorridos por las alturas de la ciudad.

Como es de esas cosas que uno nunca dejará de hacer, que ni proponiéndoselo puede evitar porque se ha transformado en nuestro juego eterno, sigo buscando en las alturas londinenses (mucho mas bajas que las porteñas) tesoros nuevos.

El otro día, por ejemplo, me crucé con Aslan.


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