Archivo para 9 junio 2009

Si querés reirte, te vas afuera.

Al final  me hice el análisis bendito que ya me volví a olvidar cómo se llamaba. Una especie de rayos x con finalidad mamografica.  Igual tampoco, nada que ver.

En el consultorio del hospital tenían un tubo gigante, como esos de las películas futurísticas. Blanco con mucha luz, muy parecido a una cama solar pero en lugar de abrirlo tipo sandwich de pan francés te tenés que meter como el dulce de leche dentro de un churro.

Supuse que sería rápido, como los rayos x que tardan mas o menos como en sacarte una foto, pero me dijo la (doctora? enfermera? panadera?) que no me hicera problema que no tardaría más de 20 minutos. Minutos?  Veinte? Ahí adentro? Quieta? YOOOO?

Me acomodé panza abajo en la camilla pensando en que iba a pasarme los siguientes 20 minutos con ganas de razcarme la nariz, tan tensa que en cuanto la máquina empezó a funcionar y logré convencerme de que no me picaba de verdad, me di cuanta de que al relajarme la posición en la que había puesto mi frente sobre la almohada era lo mas incómodo del mundo.  Demasiado tarde, no podía moverme.

Pasó el tiempo bastante rápido, como siempre que se discute, aunque sea con uno mismo.  A los 15 minutos ya me había convencido de que no tenía nariz ni frente, por lo que era imposible que me picara la una o me doliera la otra. Entonces  me interrumpió la voz  femenina -esta vez por micrófono- de la enferdera.

“….bla..bla…please…. in-jecti..on…bla.. 6 min-tes… don’t move”

QUE? NO! No entendí nada! Pará!! Cómo que inyeccion? cuando? de dónde viene? ahora?   Y sin poder contestarte!!!!! Sin poder moverme!!!!! Sin poder salir corriendo!!!!!!

Me dio risa. Risa de las grandes. De esas que te dan cuando no te es permitido reirte. Risa de misa.  Risa de cuando te está retando la directora en dirección.  Y tuve que mandarme a reirme a dentro, aguantarmela en los pulmones, porque afuera no podía mover ni un pelo a riesgo de tener que empezar todo otra vez.

Hoy me dieron los resultados. No, no tengo cancer de mama.  Debo tener uno en el hipotálamo, estoy convencida. Ni en pedo voy a a chequear.

Todo llega.

Claro, a vos seguro te parece una pavada. Sin embargo yo no puedo estar mas contenta. Nueve años extrañando, casi una década sin ellas.

Para vos es algo de todos los días, o no. Pero estoy segura de que al menos una vez por semana te das el gusto  sin saber la gran envidia que me estás dando a mí.

Y hoy… me tiemblan las manos de emoción… no se cómo dar la gran noticia… hoy, esta mañana, compré mis primeras tapas de empanadas en el super.  Y mientras se cocinan en el horno aprovecho para compartirte lo feliz que estoy!


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