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Lo importante es invisible a los ojos

Fui al colegio de Juanita invitada por las maestras para hablar de Argentina y mi infancia alla.  Tenia 10 minutos para contarles y no sabia bien por donde empezar. Les conte de los edificios altos de buenos aires, de como podiamos tomar sol en la terraza o correr entre las sabanas de los vecinos que estaban colgadas ahi.  Les mostre fotos de caminito y las casas de colores.  De cuando ibamos en subte con papa de una punta de la ciudad a la otra sentados en el primer vagon haciendo de cuenta que manejabamos. De las vacaciones en Mar del plata. Les mostre fotos de los toldos  y lo geniales que eran para jugar a la heladeria (tuve que explicarles qué eran heladerias) o a las escondidas. De las aguas vivas de Monte hermoso y cuando las juntabamos en la orilla para que “tomaran sol”.  Lleve mate y les explique que la idea era compartirlo (la maestra preguntó si sabíamos de la existencia de algo llamado “germenes” en Argentina) y se divirtieron pasandolo de mano en mano haciendo de cuenta que tomaban. Tambien lleve una foto mia y de mi hermana bailando tango en la plaza y les conte de nuestras navidades con calor mientras todos nos escondiamos para espiar a papa noel debajo de la mesa. Les ensenie a decir hola en castellano y chau.

Cuando termine de hablar fue el turno de ellos para preguntarme lo que quisieran. Todas las preguntas, TODAS, fueron sobre las aguas vivas de monte hermoso.

Y yo que pensaba que no podia competir con la mama que esta tarde les va a contar sobre su infancia en Africa con fotos de elefantes y jirafas!!!!!!!

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Speechless

Viste cuando te agachás y se te baja un poco el pantalon? Imaginate que te pasa cuando estás en un negocio de baratijas,  casi vacío, con una muy amiga y sólo un par de viejitas con lentes y audífonos. Decime si te vas a preocupar en acomodártelo justo cuando te agachaste para agarrar una mierdita increíble que no podés creer haber sobrevivido hasta ahora sin haberla comprado antes?

En esas estaba cuando una de las viejecillas le dijo a mi amiga ” D’you think your friend doesn’t know that when she bends she shows her arse to everyone?”

Cortocircuito: “arse” dijo?  la “viejita”? a mi amiga? de MI ?

Nos dejó mudas. A las dos. Y nadie habla mas que nosotras.

Dracula

Siempre fue uno de mis monstruos preferidos. Sobre todo cuando vi el musical, ahi hasta me enamoré. Me fui del teatro convencida de que Dracula era en escencia una historia de amor y a él lo único que le falta era parecerse a Clark Gable para ser mi eterno amor imposible.

El año pasado leí la novela y aunque no se pareciera en nada al musical, no dejó de seducirme. Un tipo tan misterioso y sabio, con la cara de Gable (ya grabada y perfeccionada en mi imaginación de lectora) tendría bien ganado el derecho y mi permiso para llevarse cuanta sangre quisiera.

Hasta ahí tendría que haber llegado mi curiosidad. Sin embargo no puede con mi sed y vi enterito el documental sobre la vida del verdadero Dracula (Vlad Dracul), en quien Stoker se basó para escribir su novela.

Vlad Dracul, alias el “impaler” (empalador?) no mataba a sus victimas para chupar su sangre, ni buscaba inmortalidad, ni parece haberse enamorado jamás. Aunque una infancia terrible puede explicar un poco su mente enferma , no lo justifica. El tipo mataba a sus victimas con un palo largo, no muy afilado para que nadie muriera demasiado rápido, le ponia cera en la punta y se los metia por donde nadie quiere que le metan nada. Clavaba el poste en el suelo y la gravedad (mas la cera que abria paso) hacia el resto. El palo atravesaba el cuerpo entero hasta que salia por el cuello o la boca.

Asi mató a hombres, mujeres, niños. Hacía poner su trono y su mesa frente a los postes con los moribundos clavados y los miraba como quien mira una peli frente a la tele. Todos le temían, nadie se animaba a hacerle frente.

Una vez el imperio Ottoman quiso invadir tu territorio. Vlad Dracul no contaba con un ejercito para hacerles frente. Parecia que por fin alguien iba a vencerlo. En cambio, mandó a “empalar” a toda su gente, los habitantes de sus propias tierras. Los expuso en la antrada de su propio castillo. Mas de cien personas. Cuando el enemigo los vió, pegó la vuelta. Con un tipo que trata así a su propia gente no se jode.

Moraleja: no da ver documentales.

Speechless

Yo: Cata, el mes que viene es tu cumple! Cata: Yes! I’m
gonna be three! Yo: Y querés que hagamos una fiesta? Cata: Yes!!!
We can have a party! Yo: A quién querés invitar? Cata: The cake
!!!!

Pequeñas intolereancias cotidianas

Viste los que averiguan antes de un examen lo que les van a tomar preguntándoles a los de la otra división cómo era? Y que después vienen y te cuentan, de onda, para que vos también sepas cómo viene la mano. Son esos mismos que una vez que termina la prueba se quedan afuera del aula recordando cada una de las preguntas y comparando respuestas, con la esperanza de saber ahora mismo si aprobaron o no, adivinar hasta la nota que se sacaron de antemano.

Me acordaba de eso viendo cómo averiguan el menú que van a tener los chicos el primer día que se queden a almorzar preguntándoles a las mamás de los que ya se quedaron alguna vez y corriendo a compartir con uno, de onda, para que vayamos sabiendo.  Las que se quedan un rato charlando a la hora de salida y comentan las estrellas que recibe cada grupo, o que repasan las prendas que componen el equipo de gimnasia para que no falte nada en un par de meses cuando empiecen, o se encargan bien de averiguar con detalle lo que van a aprendiendo para charlarlo en la calle.

Siempre me rompieron las pelotas.

Si querés reirte, te vas afuera.

Al final  me hice el análisis bendito que ya me volví a olvidar cómo se llamaba. Una especie de rayos x con finalidad mamografica.  Igual tampoco, nada que ver.

En el consultorio del hospital tenían un tubo gigante, como esos de las películas futurísticas. Blanco con mucha luz, muy parecido a una cama solar pero en lugar de abrirlo tipo sandwich de pan francés te tenés que meter como el dulce de leche dentro de un churro.

Supuse que sería rápido, como los rayos x que tardan mas o menos como en sacarte una foto, pero me dijo la (doctora? enfermera? panadera?) que no me hicera problema que no tardaría más de 20 minutos. Minutos?  Veinte? Ahí adentro? Quieta? YOOOO?

Me acomodé panza abajo en la camilla pensando en que iba a pasarme los siguientes 20 minutos con ganas de razcarme la nariz, tan tensa que en cuanto la máquina empezó a funcionar y logré convencerme de que no me picaba de verdad, me di cuanta de que al relajarme la posición en la que había puesto mi frente sobre la almohada era lo mas incómodo del mundo.  Demasiado tarde, no podía moverme.

Pasó el tiempo bastante rápido, como siempre que se discute, aunque sea con uno mismo.  A los 15 minutos ya me había convencido de que no tenía nariz ni frente, por lo que era imposible que me picara la una o me doliera la otra. Entonces  me interrumpió la voz  femenina -esta vez por micrófono- de la enferdera.

“….bla..bla…please…. in-jecti..on…bla.. 6 min-tes… don’t move”

QUE? NO! No entendí nada! Pará!! Cómo que inyeccion? cuando? de dónde viene? ahora?   Y sin poder contestarte!!!!! Sin poder moverme!!!!! Sin poder salir corriendo!!!!!!

Me dio risa. Risa de las grandes. De esas que te dan cuando no te es permitido reirte. Risa de misa.  Risa de cuando te está retando la directora en dirección.  Y tuve que mandarme a reirme a dentro, aguantarmela en los pulmones, porque afuera no podía mover ni un pelo a riesgo de tener que empezar todo otra vez.

Hoy me dieron los resultados. No, no tengo cancer de mama.  Debo tener uno en el hipotálamo, estoy convencida. Ni en pedo voy a a chequear.

Todo llega.

Claro, a vos seguro te parece una pavada. Sin embargo yo no puedo estar mas contenta. Nueve años extrañando, casi una década sin ellas.

Para vos es algo de todos los días, o no. Pero estoy segura de que al menos una vez por semana te das el gusto  sin saber la gran envidia que me estás dando a mí.

Y hoy… me tiemblan las manos de emoción… no se cómo dar la gran noticia… hoy, esta mañana, compré mis primeras tapas de empanadas en el super.  Y mientras se cocinan en el horno aprovecho para compartirte lo feliz que estoy!


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